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viernes, 1 de mayo de 2020

UN GRAN ACTO DE AMOR

En la antigua Roma, la cruz era una forma de asesinar a los ladrones, asesinos y cualquiera que fuera en contra de la ley o del gobierno.

Los romanos a través de la historia han sido catalogados como uno de los pueblos más crueles.

Ellos escogían el lugar, por lo general, un monte en donde poner las bases de las cruces para que, al tener sus cimientos bien puestos y profundos, además de que soportaran el peso del condenado, estuvieran ahí como una advertencia de no desobedecer sus leyes, sino podrían acabar sacrificados ahí.

Cuando iban a crucificar personas, por lo general los amarraban unos a otros con cadenas y les daban a cargar el travesaño al que iban a ser clavados, se cree que el de Jesucristo medía 1.70 metros de largo y pesaba 50 kilos aproximadamente.

Luego tenían que subir la montaña que era un camino muy difícil, lleno de piedras, totalmente irregular, si uno de los condenados se caía no tenía manera de meter las manos y no solo eso, al caer, el madero golpeaba su cabeza y al ir atados unos a otros la caída de uno provocaba que todos terminaran en el piso.

Al llegar a la cima eran clavados al travesaño y eran subidos a la base puesta con anterioridad y es ahí en donde morían a veces en unas horas y en otras ocasiones tardaban días.

Pues bien, Cristo en obediencia al padre y por amor a nosotros dio su vida voluntariamente de esta manera, pagando un precio que nos tocaba a nosotros pagar, es probable que tu pienses que en estos tiempos no existe ya esa forma de muerte o que tu no eres asesino o ladrón para que te tocara morir así, por lo tanto veremos algunos puntos.

1. TODOS PECAMOS. La palabra de Dios dice que todos pecamos y estamos destituidos de la gloria de Dios 

"Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios."
 Romanos 3:23



Si tu piensas que eres diferente y que tu no pecas la palabra de Dios dice lo siguiente:

"Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a El mentiroso y su palabra no está en nosotros."
1 Juan 1 : 10



2. EL PRECIO FUE ALTO. Cristo vivía una vida con su padre desde la eternidad, nunca se habían separado, vino al mundo, vivió aquí por 33 años y murió, justo antes de morir dijo: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Dios tuvo que darle la espalda a su hijo porque sobre él estaban en ese momento todos nuestros pecados.

La ira de Dios cayó sobre su propio hijo y eso es lo que nos tocaba vivir a nosotros porque no somos capaces de vivir en la santidad perfecta que se ocuparía para estar en la presencia de Dios.

3. DIOS NOS LLAMA A UNA NUEVA VIDA. Arrepentimiento y fe, eso es lo que se necesita primeramente para seguir a Cristo, si no nos arrepentimos de nuestra manera de vivir, de poner a Dios en segundo, tercer o último lugar en nuestras vidas o cualquier cosa que estemos haciendo o diciendo que vayan en contra de su palabra y entendemos no solo intelectualmente el sacrificio de Cristo en la cruz, sino que entendiendo nuestra incapacidad de auto salvación le entregamos nuestra vida, aceptando que Jesús es el hijo de Dios, estando convencidos que su sacrificio es único y suficiente para cubrir nuestros pecados y entregando nuestro corazón a El nos convertimos en sus hijos por adopción.

Esto es un regalo, el regalo de la salvación, el regalo de mayor amor que ha existido y existirá.

'Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. '
Efesios 2:8-9


En agradecimiento a esto seguirnos sus mandatos.

El primero y mas grande "amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, toda tu alma y toda tu mente, en este se resumen los primeros mandamientos y a tu prójimo como a ti mismo, en este se resumen la segunda parte de los mandamientos de la ley dada a Moisés en el monte Sinaí. (Mateo 22: 37-40) 

Dios pone la base para la relación firme que quiere tener con nosotros, una relación de amor y comunicación continua con El, pero como en todas las relaciones debe de fortalecerse por la aportación de ambas partes, a nosotros nos toca orar, leer su palabra, vivir en obediencia, esto constituye la parte vertical de la cruz que cada día será más fuerte y es entonces que podemos tomar el travesaño horizontal que representa a nuestro prójimo, traerlo a la base firme que es Cristo y entregárselo al padre para así "formar la cruz" y reflejar a otros el amor de Cristo que vive en dentro de nosotros para gloria de Dios, esto es el amor al prójimo.

Compartamos con otros la maravillosa historia de amor que Dios puso en nuestro corazón y que transforma vidas, ayudemos a otros a llevar sus cargas a un travesaño firme que tiene su base en el sacrificio de Cristo y en el amor del padre por nosotros.

Bendecido día y recuerda que si tienes dudas o quieres saber más sobre este tema estamos para ayudarte solo escríbenos.

MR


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